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Hay otro río

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El viento sopla y tambalea la barca con un ligero vaivén.  Cuando logro estabilizarla, clavo el remo en el agua y continúo con la travesía. Hay una voz que me dice que pelee por lo que soy. Es difícil callarla, porque no me deja tranquila. Se asemeja a un vértigo en la boca del estómago y me incita a escribir libros, diseñar proyectos, enseñar en cátedras sociales de universidades y comunicar vida desde lo particular al mundo. Existe, por otro lado, una corriente turbulenta que fluye y sentencia los tiempos de las naciones. Todos nos movemos tratando de dominar sus aguas. En su centro convergen las empresas, la proyección financiera, los cuidados básicos y materiales y, por sobre todo, el tiempo.  Muchos consiguen navegar por aquí hasta llevar lo que tienen a buen término. Algunos van en lancha o en velero; dicen que hay unos pocos cruceros, pero lo que más abundan son las pateras. Los que llegan al final del recorrido pasan sus materiales a quienes les siguen. Éstos últimos t...

Mensajes desde lejos.

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Era una mañana nublada y blanca, como todas las de esta semana. Desperté cinco minutos antes de la llamada, pero logré peinarme y conectarme a tiempo. Marce nos leyó unas frases. Supe enseguida cuál de todas ellas iban para mí, así que la anoté y la guardé para desmenuzarla acá, en vivo, con vos y con todos. Howard Hendricks dijo: “Una creencia es algo de lo cual argumentarás, una convicción es algo por lo cual morirás.” Todo lo que aprendí, lo que me dejaste por escrito, ¿es para mí una creencia sobre la que puedo argumentar o una convicción por la que puedo morir?  La respuesta vino a mi mente antes de terminar de leer la pregunta. Me encuentro presa de la argumentación sobre lo que digo que creo. Doy vueltas sobre las ideas, llamando revelación a la comprensión lógica de algo nuevo que se esconde entre el texto. Pareciera que mi razón de ser fuera la hermenéutica sin la exégesis y me conformo con mirar a la teorización a la cara todos los días. Alzo la mano al cielo con el fin ...

Vuelven a sonar sirenas

La distancia pelea por hacerse costumbre. Siempre tengo ventanas abiertas en la notebook pero las de casa están cerradas porque hace frío. Hace dos días volví a escuchar a las imponentes sirenas. Reaparecieron. Puedo oírlas cantar a diario. Su presencia significa ausencia, caída o desaparecer. Es imposible tapar su sonido. Ahora el único Ulises que queda en pie es mi abuelo materno y ruego que no tenga que enfrentarse con ninguna. Cuando las escucho, una corriente de nervios sube por mi cervical y la deja dura como piedra. El ojo tamborilero se suma a la fiesta de la preocupación. Me cansé del covid, ¿se puede decir? Desde mayo dejamos de consumir noticieros en casa. Estamos en un proceso profundo de desintoxicación de noticias. Pero igual hay que desinfectarse a diario, ¿vieron? Los expertos aconsejan lavarse el cerebro durante un minuto después de usar las redes sociales. Como uso esas redes a diario, me encuentro en la etapa más higiénica de mi vida, cerebralmente hablando. ¿Qué hac...

Envío de mariposas

En varios momentos significativos de mi vida aparecieron mariposas. Tengo esos recuerdos coleccionados en la mente como si fueran figuritas de un álbum como los que llenaba cuando estaba en primaria. No les puedo contar esos momentos pero quiero dejar aquí mi último encuentro con ellas.  Sucedió anoche, pero esta vez no se presentaron en un jardín como de costumbre, sino que vinieron a mí en sueños. Ayer soñé que estaba acá en el departamento, era de noche y mirábamos la tele con mamá. Aparté la mirada hacia un lado y me asusté porque vi un insecto largo y " patudo " en la pared. pensé que era una polilla grande. Cuando acerqué el dedo para espantarlo, abrió unas alas de color azul intenso similar a un acrílico. Sus alas tenían una textura ligera que me recordaba al aspecto del papel maché. Era una mariposa. Me incorporé para ir a buscar el móvil y sacarle fotos a este extraño ser, pero al llegar a la puerta de la cocina descubrí que había más. Conforme me detenía a observarl...

Blanco

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Si tuviera que congelar un momento que se repite de forma intermitente a lo largo de los años, elegiría las mañanas de días grises pero que en realidad son blancos. Afuera el frío pero en casa estoy calentita. Tengo la bata, la manta y el almohadón en la silla. Estoy leyendo o redactando contenido mientras tomo mate cocido. Miro hacia la ventana y entrecierro los ojos porque es de día y hay claridad. Las nubes tapan el amarillo del sol y hacen que todo lo que queda debajo se vea blanquecino. Veo cómo se mueven los árboles y desde aquí puedo adivinar su sonido. A lo lejos, como siempre, se oye alguna moto pasar y después las ruedas de los autos sobre el asfalto. Ladra algún perro vecino y las hojas se acercan a mi balcón atraídas por el viento. Acá adentro música tranquila, de esas acústicas con guitarra, piano y pandereta. Algún grupo desconocido que haga worship bonita. Canciones que pocos conocen. El celular apagado porque interrumpe y el sonido de las teclas hundirse coexiste con la...

Vaciar y desvaciar

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Cambiaron los vientos, cambiaron los tiempos, cambió la normalidad y, por efecto o defecto, yo también cambié. Esta es la historia de un corazón remodelado en cuarentena. Al principio era una idea, una noción del diseño en mi mente. Era algo que sabía que iba a cambiar aunque no supiese bien cuál sería el resultado final. Vaciar el espacio y sacar todo a la luz, como quien ve su imagen desnuda frente al espejo. Así quedó mi habitación, el lugar de creación y descanso. Poco a poco fueron llegando las cajas con materiales y herramientas. Se veía igual pero distinto, el vacío se llenó de cosas que no llenaban. Las cajas dejarían de contener futuros muebles, en cambio, pasarían a ser contenidas dentro de un gran contenedor a la vuelta de la esquina. Mucho volumen para un sólo día. La paciencia tuvo que ser moldeada con cada plano en chino o tornillo que no entraba. Soledad en el armado. Mi mamá no está aquí los fines de semana y ésos eran precisamente los únicos días con suficiente tiempo ...

Huye

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Mientras los pájaros huyen del sol todas mis venas confluyen en tu corazón. ¿Qué es lo que pasó? Tu idealismo está cediendo Tu guardián va a resistir No sé qué pasó realmente. Es el bajón del no llegar, de saber lo que cuesta hacer ambas cosas a la vez. El pro y la contra. La llenura de papeles de un lado y la hoja en blanco del otro. No soy buena haciendo todo. De hecho, creo que nadie llega a serlo. La ambivalencia me gusta porque dice "valencia", pero me mata. Y si mi guardián resiste, que pelee por mí entonces. Que use él la espada mientras yo dedico horas a tipear por el teclado. Quisiera más tiempo para escribir mis poesías al mundo. Espero que el idealismo se mantenga. Espero que la confluencia en mi corazón produzca algo nuevo que nadie haya conocido antes. La innovación. Ese "romperla" del cual se habla. Somos tan infinitos como cortos. Qué poco duró, en el trayecto de la rutina, el despunte en  Infobae. Menos mal que por lo menos.. La luna no va a caerse C...