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Envío de mariposas

En varios momentos significativos de mi vida aparecieron mariposas. Tengo esos recuerdos coleccionados en la mente como si fueran figuritas de un álbum como los que llenaba cuando estaba en primaria. No les puedo contar esos momentos pero quiero dejar aquí mi último encuentro con ellas.  Sucedió anoche, pero esta vez no se presentaron en un jardín como de costumbre, sino que vinieron a mí en sueños. Ayer soñé que estaba acá en el departamento, era de noche y mirábamos la tele con mamá. Aparté la mirada hacia un lado y me asusté porque vi un insecto largo y " patudo " en la pared. pensé que era una polilla grande. Cuando acerqué el dedo para espantarlo, abrió unas alas de color azul intenso similar a un acrílico. Sus alas tenían una textura ligera que me recordaba al aspecto del papel maché. Era una mariposa. Me incorporé para ir a buscar el móvil y sacarle fotos a este extraño ser, pero al llegar a la puerta de la cocina descubrí que había más. Conforme me detenía a observarl...

Vaciar y desvaciar

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Cambiaron los vientos, cambiaron los tiempos, cambió la normalidad y, por efecto o defecto, yo también cambié. Esta es la historia de un corazón remodelado en cuarentena. Al principio era una idea, una noción del diseño en mi mente. Era algo que sabía que iba a cambiar aunque no supiese bien cuál sería el resultado final. Vaciar el espacio y sacar todo a la luz, como quien ve su imagen desnuda frente al espejo. Así quedó mi habitación, el lugar de creación y descanso. Poco a poco fueron llegando las cajas con materiales y herramientas. Se veía igual pero distinto, el vacío se llenó de cosas que no llenaban. Las cajas dejarían de contener futuros muebles, en cambio, pasarían a ser contenidas dentro de un gran contenedor a la vuelta de la esquina. Mucho volumen para un sólo día. La paciencia tuvo que ser moldeada con cada plano en chino o tornillo que no entraba. Soledad en el armado. Mi mamá no está aquí los fines de semana y ésos eran precisamente los únicos días con suficiente tiempo ...

Legado de hierro

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Poema parte 1 Poema parte 2 (*El chico que lee es Martiño Rivas, un actor español. Está "falando" poesía en gallego, su idioma natal.) El idioma oficial de España es el Español o Castellano, dentro del mismo país conviven otros tres idiomas: Euskera, Gallego y Catalán. Digo idiomas y no dialectos porque no se tratan de una derivación de la lengua oficial, sino que directamente provienen del latín romance al igual que el Español (a excepción del Euskera, cuya raíz se desconoce por ser tan antigua). Son idiomas pares, con abecedario completo, con reglas de sintaxis, acentuación y puntuación propias así como historias propias. Uno de esos idiomas pares abrazó a mis abuelos en Galicia. Hombres y mujeres de campo en Orense. Herreros con carácter de hierro, generación tras generación, escucharon a las personas del pueblo hablarles más en gallego que en español. Grandes bailadores de "jota" y amantes del pescado, no conocían mejor medicina que una buena cazuela...

Cae el telón

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Acto 1 - En casa -  La media que perdió a su par. La gomita de pelo que se rompe en la tercera vuelta de la colita. Maquillarse los labios antes de lavarse los dientes. Buscar la toalla a tientas mientras se tiene la cara llena de agua y jabón. La manga que se queda en el picaporte.  Acto 2 - En la calle - La baldosa floja. El colectivo que se va. El colectivo que llega lleno. El colectivo vacío que no para atrás del colectivo anterior. El asiento ocupado. La señora mayor que se para al lado del asiento. El frenazo con insulto incluido. Subrayar una página en movimiento. El perro que ladra desde el jardín delantero de la casa. De nuevo la baldosa floja.  Acto 3 - En el trabajo - La huella digital que frena el molinete. El ascensor lleno. La computadora con el aviso de reinicio por actualización de software. - No acto 1 - Esa seguidilla puede darse en cualquiera de mis días, de lunes a viernes, hasta las 10 am. Puede darse y se da. Porque son mu...

Malvavisco

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La vertiginosa rueda de actividades estaba fuera de control. El límite de velocidad había sido traspasado hace un largo tiempo. El año que empezó con pilas Duracell necesitaba una pausa y, cuando la mente no da cuenta de ello, el cuerpo se las ingenia para hacer notar su cansancio a quien lo porta. Me cuidé de la gripe, el resfrío y la fiebre. Tapé mi garganta con suaves bufandas y revisé a diario el pronóstico para que nunca faltase el paraguas. De todas formas mi piel se irritó, se quebró, una bacteria se coló de imprevisto y ahora tengo el rostro cual malvavisco. La cara hinchada y dolorida pero también muchas cosas nuevas que aprendí e iré volcando en este sitio con el paso de los días. Estacionada estoy en un periodo de sustituciones necesarias. No quiere decir que haya conseguido adquirirlas e interiorizarlas pero camino hacia eso. Donde antes había maquillaje ahora, por necesidad, hay cara lavada. Más tiempo de calidad que le gana al seguir sumando cantidades. ...

Pedagogías

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"El mejor home office de la vida" - le escribí a mi amigo cuando me ofreció suplantarlo en la secundaria donde yo estudié y él da clases. Después aceptar la propuesta vinieron los nervios. Siempre me gustó enseñar. Estudiar comunicación me aceitó en eso de las pedagogías. Pero lo miedos y las dudas llegan igual, no importa cuán preparada estés. Me tomé la hora del almuerzo para tratar de enseñar algo eterno a treinta y dos chicas y chicos de quince años. No se si conoceré alguna vez el resultado de esa información. En mi carrera aprendí mucho sobre cómo filtramos, cambiamos, cuestionamos, incorporamos o descartamos todo lo que recibimos. Esa semiosis infinita avanza con todo el género humano y nunca se sabe las vueltas que puede dar.  Quizás la enseñanza eterna sea descartada como un chicle temporal que pierde rápidamente su sabor.  Pero existe la posibilidad de que al menos un adolescente de los treinta y dos capte el mensaje detrás de las palabras y ejemplos. Si...

Panic!

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Me subí al tobogán de acontecimientos entrelazados. Luego el asombro de llegar, sin saberlo, a ese lugar donde las casualidades se cruzan. Finalmente detecté el regalo que vino de lo eterno para alegrar una vida sentada a mi lado. Un corazón despertó tarareando una letra que después fue escuchada en el celular para terminar en un breve concierto en vivo mientras se vuela por debajo de la tierra porteña. Esta vez el hilo de señales no fue para mí. Esta vez tuve que aprender a mirar en tercera persona la alegría ajena y entendí algunas cosas: Primero que el gozo se contagia. No pude evitar sonreír y sentirme feliz con esa alegría que no era mía. Fuerte como una luz que se prende fue. Escuché el concierto subterráneo como si estuviesen los de Coldplay enfrente mío. Segundo que el poder de esos momentos está en no esperarlos. Ni tan siquiera planeándolo se hubiese dado de tan buena manera. Me aferraré a esta metáfora para hacerla realidad en mi vida. Y tercero, que todas las ...

Veredas amarillas

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Domingo por la tarde en Chacarita. Bajé del colectivo como quien se deja caer en un tobogán hacia su próximo destino. En la esquina del Imperio había un hombre tratando de subir el pequeño escalón amarillo que lo separaba de caminar sobre la vereda. Miraba fijamente ese cordón como si de una gran muralla se tratase. Y yo, desde mi andar, lo miraba fijamente a él como si me llamara a gritos mudos. Me acerqué y en lo que desde afuera pudo sentirse como un minuto fugaz, viví un encuentro que me descolocó por completo. Me paré a su lado. Igual que él, con el inmenso y pequeño escalón delante: - ¿Necesita ayuda? - Un poquito - respondió él. Extendí el brazo y rodeé su cintura. Él, por su parte, tomó mi brazo con firmeza. De a poquito movió sus piernas. Pude ver en su rostro el dolor que eso le producía. Finalmente pudo subir a la vereda. Agradeció y seguí mi camino. A la cuadra pensé que colgué en preguntarle su nombre o ayudarlo quizás con comida o un remedio. También recordé el...