Malvavisco
La vertiginosa rueda de actividades estaba fuera de control. El límite de velocidad había sido traspasado hace un largo tiempo. El año que empezó con pilas Duracell necesitaba una pausa y, cuando la mente no da cuenta de ello, el cuerpo se las ingenia para hacer notar su cansancio a quien lo porta. Me cuidé de la gripe, el resfrío y la fiebre. Tapé mi garganta con suaves bufandas y revisé a diario el pronóstico para que nunca faltase el paraguas. De todas formas mi piel se irritó, se quebró, una bacteria se coló de imprevisto y ahora tengo el rostro cual malvavisco. La cara hinchada y dolorida pero también muchas cosas nuevas que aprendí e iré volcando en este sitio con el paso de los días. Estacionada estoy en un periodo de sustituciones necesarias. No quiere decir que haya conseguido adquirirlas e interiorizarlas pero camino hacia eso. Donde antes había maquillaje ahora, por necesidad, hay cara lavada. Más tiempo de calidad que le gana al seguir sumando cantidades. ...