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Mostrando las entradas etiquetadas como mussol

Volver a Onetti

Puedo decir que llegamos vivas a esto, partes de mi ser. Conseguimos atravesar los doce meses transitados junto con el resto del mundo. Festejemos. Somos parte de una coreografía cósmica que nos halla danzantes, en elipses, siguiendo un ritmo constante. ¡Es increíble todo lo que cabe en una sola vuelta al sol! Pero aún más increíble es haber reconocido una marca de repetición peculiar en esa danza, como si fuese una firma que asienta el cierre de un ciclo personal que trasciende al planetario. Ahora que se terminan las hojas de mi agenda, caigo en la cuenta de que estoy terminando el año, este paseo galáctico, como lo empezamos. Un artista que admiro mucho escribió un libro llamado  Todo queda igual pero igual cambia;  y me parece el mejor ejemplo para expresar lo que pasó. Desde afuera, nada más allá de lo común. Solamente una chica cualquiera que sale del subte B en la estación Uruguay y se apresura para cruzar la calle Corrientes antes de que el semáforo llegue a cero. Hace...

Trencada

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¿Qué hay acá adentro? Hay esperanza mezclada con recelos. Hay demasiados recuerdos. Oigo al mar romper contra las piedras escarpadas de la distancia. Cuando las cosas se acercan siempre se allanan. Vive en mí una gran necesidad de que se allanen de nuevo los caminos que me conducían hacia tus orillas. Que vuelvas a ser la desembocadura de mis andares. El final de mi peregrinación. La consolidación del aroma en el ambiente. El lugar hacia donde me dirijo por fuerza natural y gravitacional. Te echo tanto de menos, mar mío. Hoy habitas en un recoveco de mi memoria. Es esa habitación donde sólo puedo entrar descalza, sin hacer casi ruido y cerrando la puerta al ingresar.  ¿Quién te siente como yo? ¿Quién más puede decir, en este hemisferio del mundo, que disfrutó tus madrugadas con amigos?  Quiero irme de un lugar que no quiere que me vaya. ¿Qué habrá acá adentro? No me puedo despegar de esta ciudad furiosa. Ni siquiera comparto con ella el inconsciente colectivo que todos juran r...

Sur

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Estoy en casa, es de noche y no queda vino para aflojar la cuerda de la soltura; pero tengo un té y buenas vistas. Creo que con eso bastará para escribir algo lindo.  Vengo leyendo a grandes escritores últimamente. En cada lectura me encuentro con personas que supieron comunicar de forma excelente lo que sentían. No se guardaron nada. No jugaron a las escondidas con vos, que lees. Esas personas son mi inspiración porque, en medio de un mundo geométrico, dibujan garabatos que se salen de las líneas. Por mi parte, quiero lograr acercarme a eso.  Llevo meses sin escribir aquí porque estoy aprendiendo a hacer poesía. Es mi deseo que pronto puedas conocerla, pero ese no es el motivo por el que empecé a teclear hoy. Pintar por fuera de las líneas era. Volver a agarrar los gruesos crayones de colores con la mano cerrada en forma de puño para colorear desafiando los límites, como cuando era pequeña. Hace poco tuve la oportunidad de viajar para seguir descubriendo este país hermoso que...

Repito

Un día lleno de caos, de miedos y de nervios. Una semana importante en el trabajo con una misión concreta que salió mal. Tropecé con la piedra que juré apartar, la del silencio, la de querer poder con todo. Lo encargado era literalmente para ayer. No llegué. Se me escapó el tiempo entre las manos. Siento que una parte de mí lo sabía porque al despertarme en la mañana, escribí en un cuaderno "Ayer soñé con un recuerdo. Es raro soñar una escena que se recuerda y no quitarle ni sumarle nada. Además, no es de mis preferidos" .  En esta especie de sueño, me recordé con trece años en primera persona. Transitaba el primer año de la secundaria con un esguince en el tobillo. Debido al impedimento físico, caminaba apoyada en una muleta ortopédica con mangas de plástico blanco. El momento es corto, y dice así: Estoy por salir del colegio junto con el resto de alumnos del secundario. Como bajé lento las escaleras, mis amigos se adelantaron. Me duele el pie, me pesa el brazo, pero sigo el...

Yo tenía diecisiete

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Encontré un texto antiguo que quiero compartir. Me movilizó la fuerza que sentí al leerlo. Es como si cada una de las palabras respirara potencia, pero entiendo que es así como se sienten los textos que fueron creados en medios del caos. Durante el año más movido de mi vida quise gritar y no me animé. Ya ni recuerdo hacia quién escribía. Todo quedó guardado como un grito encajonado. Leámoslo juntos y escuchémoslo rugir: Quiero compartir todo lo que pienso. Las premoniciones y las palabras. Las noticias olvidadas. El querer cambiar la mentira más grande del mundo. Compartir lo poemas de colectivo, los colores de las nubes  y los ángulos perfectos para ser capturados por una cámara. Las preguntas existenciales y las respuestas esenciales. La sensación de eternidad en una mano levantada. La vulnerabilidad dentro de una ola de mar, la sabiduría del cielo y saber mirar. Para que seas la simpleza de mi enredadera, con ese color azul sereno que te caracteriza y que me hace acordar a la br...

Hay otro río

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El viento sopla y tambalea la barca con un ligero vaivén.  Cuando logro estabilizarla, clavo el remo en el agua y continúo con la travesía. Hay una voz que me dice que pelee por lo que soy. Es difícil callarla, porque no me deja tranquila. Se asemeja a un vértigo en la boca del estómago y me incita a escribir libros, diseñar proyectos, enseñar en cátedras sociales de universidades y comunicar vida desde lo particular al mundo. Existe, por otro lado, una corriente turbulenta que fluye y sentencia los tiempos de las naciones. Todos nos movemos tratando de dominar sus aguas. En su centro convergen las empresas, la proyección financiera, los cuidados básicos y materiales y, por sobre todo, el tiempo.  Muchos consiguen navegar por aquí hasta llevar lo que tienen a buen término. Algunos van en lancha o en velero; dicen que hay unos pocos cruceros, pero lo que más abundan son las pateras. Los que llegan al final del recorrido pasan sus materiales a quienes les siguen. Éstos últimos t...

Mensajes desde lejos.

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Era una mañana nublada y blanca, como todas las de esta semana. Desperté cinco minutos antes de la llamada, pero logré peinarme y conectarme a tiempo. Marce nos leyó unas frases. Supe enseguida cuál de todas ellas iban para mí, así que la anoté y la guardé para desmenuzarla acá, en vivo, con vos y con todos. Howard Hendricks dijo: “Una creencia es algo de lo cual argumentarás, una convicción es algo por lo cual morirás.” Todo lo que aprendí, lo que me dejaste por escrito, ¿es para mí una creencia sobre la que puedo argumentar o una convicción por la que puedo morir?  La respuesta vino a mi mente antes de terminar de leer la pregunta. Me encuentro presa de la argumentación sobre lo que digo que creo. Doy vueltas sobre las ideas, llamando revelación a la comprensión lógica de algo nuevo que se esconde entre el texto. Pareciera que mi razón de ser fuera la hermenéutica sin la exégesis y me conformo con mirar a la teorización a la cara todos los días. Alzo la mano al cielo con el fin ...

Envío de mariposas

En varios momentos significativos de mi vida aparecieron mariposas. Tengo esos recuerdos coleccionados en la mente como si fueran figuritas de un álbum como los que llenaba cuando estaba en primaria. No les puedo contar esos momentos pero quiero dejar aquí mi último encuentro con ellas.  Sucedió anoche, pero esta vez no se presentaron en un jardín como de costumbre, sino que vinieron a mí en sueños. Ayer soñé que estaba acá en el departamento, era de noche y mirábamos la tele con mamá. Aparté la mirada hacia un lado y me asusté porque vi un insecto largo y " patudo " en la pared. pensé que era una polilla grande. Cuando acerqué el dedo para espantarlo, abrió unas alas de color azul intenso similar a un acrílico. Sus alas tenían una textura ligera que me recordaba al aspecto del papel maché. Era una mariposa. Me incorporé para ir a buscar el móvil y sacarle fotos a este extraño ser, pero al llegar a la puerta de la cocina descubrí que había más. Conforme me detenía a observarl...

Blanco

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Si tuviera que congelar un momento que se repite de forma intermitente a lo largo de los años, elegiría las mañanas de días grises pero que en realidad son blancos. Afuera el frío pero en casa estoy calentita. Tengo la bata, la manta y el almohadón en la silla. Estoy leyendo o redactando contenido mientras tomo mate cocido. Miro hacia la ventana y entrecierro los ojos porque es de día y hay claridad. Las nubes tapan el amarillo del sol y hacen que todo lo que queda debajo se vea blanquecino. Veo cómo se mueven los árboles y desde aquí puedo adivinar su sonido. A lo lejos, como siempre, se oye alguna moto pasar y después las ruedas de los autos sobre el asfalto. Ladra algún perro vecino y las hojas se acercan a mi balcón atraídas por el viento. Acá adentro música tranquila, de esas acústicas con guitarra, piano y pandereta. Algún grupo desconocido que haga worship bonita. Canciones que pocos conocen. El celular apagado porque interrumpe y el sonido de las teclas hundirse coexiste con la...

Vaciar y desvaciar

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Cambiaron los vientos, cambiaron los tiempos, cambió la normalidad y, por efecto o defecto, yo también cambié. Esta es la historia de un corazón remodelado en cuarentena. Al principio era una idea, una noción del diseño en mi mente. Era algo que sabía que iba a cambiar aunque no supiese bien cuál sería el resultado final. Vaciar el espacio y sacar todo a la luz, como quien ve su imagen desnuda frente al espejo. Así quedó mi habitación, el lugar de creación y descanso. Poco a poco fueron llegando las cajas con materiales y herramientas. Se veía igual pero distinto, el vacío se llenó de cosas que no llenaban. Las cajas dejarían de contener futuros muebles, en cambio, pasarían a ser contenidas dentro de un gran contenedor a la vuelta de la esquina. Mucho volumen para un sólo día. La paciencia tuvo que ser moldeada con cada plano en chino o tornillo que no entraba. Soledad en el armado. Mi mamá no está aquí los fines de semana y ésos eran precisamente los únicos días con suficiente tiempo ...

Legado de hierro

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Poema parte 1 Poema parte 2 (*El chico que lee es Martiño Rivas, un actor español. Está "falando" poesía en gallego, su idioma natal.) El idioma oficial de España es el Español o Castellano, dentro del mismo país conviven otros tres idiomas: Euskera, Gallego y Catalán. Digo idiomas y no dialectos porque no se tratan de una derivación de la lengua oficial, sino que directamente provienen del latín romance al igual que el Español (a excepción del Euskera, cuya raíz se desconoce por ser tan antigua). Son idiomas pares, con abecedario completo, con reglas de sintaxis, acentuación y puntuación propias así como historias propias. Uno de esos idiomas pares abrazó a mis abuelos en Galicia. Hombres y mujeres de campo en Orense. Herreros con carácter de hierro, generación tras generación, escucharon a las personas del pueblo hablarles más en gallego que en español. Grandes bailadores de "jota" y amantes del pescado, no conocían mejor medicina que una buena cazuela...

3x1 en versos

La vulnerabilidad de la materia Tipo de poema: Lira Extensión:  Cinco versos de  7 sílabas en 1-3-4  y de 11 sílabas en 2-5 Rima: ABABB La vulnerabilidad de la única materia pendiente vive en la misma ciudad donde con abrirse hacia la gente cambia el notable por sobresaliente ----------------------------------------------------- Animarse Tipo de poema: Octava real Extensión:  Ocho versos de  11 sílabas Rima: ABABABCC La vergüenza hace notar su peso cuando logra inhabilitar la acción de expresar con un conocido paso lo que aflora fuerte de la canción. Es la gota que colmó aquel vaso la que creció e inundó la habitación. Su libertad, que la esperaba fuera, perdida estaba en la enredadera. ----------------------------------------------------- Canciones Tipo de poema: Décima Extensión:  Diez versos de 8  sílabas Rima: ABBAA CCDDC Digo los dichos antiguos, canto palabras eternas, que al igual que las sirenas van...

Transparencia

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Trato de mirar hacia afuera del café donde me encuentro. Al levantar la mirada no veo únicamente el bulevar adoquinado de Villa Urquiza, sino que además veo el cristal que se le antepone. Por el reflejo de la luz puedo ver en esa transparencia mi propia cara mirando lo que hay afuera. Con la particularidad de que, cuando me miro, veo afuera y adentro como si fueran dos planos superpuestos. Incluso me atrevo a decir que puedo ver otro plano más: el adentro del adentro. Cruzo miradas con la chica de ojos negros y como la/me conozco de memoria, sé lo que hay detrás de esos ojos. Entonces miro afuera, miro el lugar donde estoy y miro todos los proyectos y los sueños que aún no se coordinan entre sí para dar pasitos. Esos que viven en el adentro del adentro. Resumo que, tratando de mirar afuera, miro más adentro de lo que pensé cuando me dispuse a observar. Y qué complejo mirar adentro cuando se quiere mirar afuera, más si ese adentro resulta tan personal y profundo. Así es un poco ...

Viejitos

Fui al parque a matear (verbo argentino que indica el uso del mate dentro de un contexto social determinado). Fui al parque a recostarme ante el sol, disfrutar del pasto y pensar en voz alta. Me gusta pensar y analizar situaciones, pero también me gusta reírme de lo serio para “des-seriarlo” un poquito. Fuimos al parque a filosofar como los griegos pero con celulares manzanita. En el desarrollo de aquél arte milenario del mateo surgieron respuestas a preguntas existenciales. El cotidiano presente se encontró con el eterno escurridizo. Corrían los atletas, los niños, los padres detrás de los niños, los perros y el tiempo. Todo nudo era fácil de desarmar porque había distancia entre nosotros y esos nudos. Era un día de color ojos (claramente no los míos). De hecho, había tanto pero tanto color que no encontré nada negro que me permitiese hacer la misma metáfora pero con mis ojos.   Tarde ideal para dejar de patear las tareas y patear solamente la pelota.   Dije ...

Finales y comienzos

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Siempre escuché las frases armadas de esta forma: "Todo lo que empieza termina", "Érase una vez {...} fin", "Alfa y Omega",  "De principio a fin". Hoy estoy parada sobre un fin, entonces puedo permitirme cambiar ese orden y decir que el verdadero fin es el comienzo inminente. Me gustan los cambios aunque incluyan fines. Me cuestan los fines aunque incluyan cambios. En una semana cambiaré de sector en mi empresa. Con eso, también cambiaré de compañeros, de equipo, de líderes, de oficina y de proyecto. Caí en la cuenta de que quienes eran los compañeros más cercanos se convirtieron oficialmente en mis amigos. Tiempo de soltar, como dicen los argentinos. Tiempo de dejar ir para que venga algo nuevo. Estas situaciones resignifican el mayor fin/comienzo que viví de manera consciente: dejar España . Los "adioses" que ahora vivo no se parecen a aquellos. Sólo son una sombra de lo que fue ese gran cambio. No lloré en ninguna desp...

Mas o menos bien

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Ese día, dos personas completamente desconocidas hicieron lo mismo. El primero, artista, trata de encontrar el gozo mientras su corazón transita un periodo de deshielo. El segundo, analista, se amolda de a poco a su nuevo barrio de adoquines.  Ambos son extraños. Ninguno sabe bien cómo es el otro. Quizás conozcan sus nombres por oírme hablar pero nada más. A un año de distancia, intentan encontrar su camino en este laberinto que es la vida. Por supuesto que se perderán. De seguro volverán a transitar sendas no resueltas. Pero seguirán avanzando y, en algún momento, serán aquello que siempre supieron que serían. La cuestión de este corto texto es simple: Un día cualquiera, dentro de la infinidad de días, ellos se despertaron e iniciaron su rutina.  En una rutina cualquiera, dentro de la infinidad de rutinas, ellos escucharon música en Spotify. Una canción cualquiera, dentro de la infinidad de canciones, captó su atención. Una conexión neuronal cualquiera,...

La figura

Cuando las puertas se abrieron y la goma chirrió, el viento golpeó mi rostro como si jugara a la mancha. Bajé el escalón rápidamente sobre la esquina de Bermúdez y Jonte. Emponchada, como de costumbre, comencé la búsqueda. Pensé que lo encontraría fácilmente pero no fue así. Un vistazo rápido a los alrededores pero nada, ni un mínimo rastro. Paré dos segundos que bastaron para diagramar en mi mente el camino más probable de entre todos los existentes. Listo, tenía la certeza de que por allí sería, así que arranqué a caminar por Jonte hacia el oeste. Mirada al celu. Los mensajes enviados habían salido pero no llegado. Era el momento de concentrarse, de callar los pensamientos que hablan mucho para dedicarme solo a observar. Iba dando pasos llenos de tranquilidad, uno tras otro. Aún no lo había visto pero tenía paz porque sabía que vendría. Una calle más. Apreciar el rosa anaranjado del cielo. Otra calle más. Esquivar al niño en bicicleta. Otra calle más. Ahí lo vi. Se acercaba...

Palabras y ruidos delicados

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Una mujer africana, un elefante gris y un tigre de Bengala me están mirando. Entre ellos menos de un metro de distancia. De ellos hacia mí un metro aproximadamente. Gusto a chocolate y café de caramelo. Buzo en esta Argentina que se viste de exotismo.  "If you find him, tell him that I love him" suena en mis oídos. Por fuera un ruido ineludible. Solo quedan junto a mi dos individuos en el espacio compartido con los tres personajes principales. Como si correspondiesen uno para cada uno. Claramente elijo al tigre de Bengala porque fue el primero que yo vi que me vio. "Grace fills the atmosphere" mientras sólo veo suciedad. "Put all my heart to you" mientras una chica agarra el vaso que se le cayó al suelo. "Thank you" mientras algunos se van. " I know you are with me" mientras tecleo solitaria. "You will never leave me" mientras el chico con quien comparto mesa se suena los mocos. "You don`t miss a thing...

Cae el telón

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Acto 1 - En casa -  La media que perdió a su par. La gomita de pelo que se rompe en la tercera vuelta de la colita. Maquillarse los labios antes de lavarse los dientes. Buscar la toalla a tientas mientras se tiene la cara llena de agua y jabón. La manga que se queda en el picaporte.  Acto 2 - En la calle - La baldosa floja. El colectivo que se va. El colectivo que llega lleno. El colectivo vacío que no para atrás del colectivo anterior. El asiento ocupado. La señora mayor que se para al lado del asiento. El frenazo con insulto incluido. Subrayar una página en movimiento. El perro que ladra desde el jardín delantero de la casa. De nuevo la baldosa floja.  Acto 3 - En el trabajo - La huella digital que frena el molinete. El ascensor lleno. La computadora con el aviso de reinicio por actualización de software. - No acto 1 - Esa seguidilla puede darse en cualquiera de mis días, de lunes a viernes, hasta las 10 am. Puede darse y se da. Porque son mu...

Malvavisco

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La vertiginosa rueda de actividades estaba fuera de control. El límite de velocidad había sido traspasado hace un largo tiempo. El año que empezó con pilas Duracell necesitaba una pausa y, cuando la mente no da cuenta de ello, el cuerpo se las ingenia para hacer notar su cansancio a quien lo porta. Me cuidé de la gripe, el resfrío y la fiebre. Tapé mi garganta con suaves bufandas y revisé a diario el pronóstico para que nunca faltase el paraguas. De todas formas mi piel se irritó, se quebró, una bacteria se coló de imprevisto y ahora tengo el rostro cual malvavisco. La cara hinchada y dolorida pero también muchas cosas nuevas que aprendí e iré volcando en este sitio con el paso de los días. Estacionada estoy en un periodo de sustituciones necesarias. No quiere decir que haya conseguido adquirirlas e interiorizarlas pero camino hacia eso. Donde antes había maquillaje ahora, por necesidad, hay cara lavada. Más tiempo de calidad que le gana al seguir sumando cantidades. ...