Blanco
Si tuviera que congelar un momento que se repite de forma intermitente a lo largo de los años, elegiría las mañanas de días grises pero que en realidad son blancos. Afuera el frío pero en casa estoy calentita. Tengo la bata, la manta y el almohadón en la silla. Estoy leyendo o redactando contenido mientras tomo mate cocido. Miro hacia la ventana y entrecierro los ojos porque es de día y hay claridad. Las nubes tapan el amarillo del sol y hacen que todo lo que queda debajo se vea blanquecino. Veo cómo se mueven los árboles y desde aquí puedo adivinar su sonido. A lo lejos, como siempre, se oye alguna moto pasar y después las ruedas de los autos sobre el asfalto. Ladra algún perro vecino y las hojas se acercan a mi balcón atraídas por el viento. Acá adentro música tranquila, de esas acústicas con guitarra, piano y pandereta. Algún grupo desconocido que haga worship bonita. Canciones que pocos conocen. El celular apagado porque interrumpe y el sonido de las teclas hundirse coexiste con la...