Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como verdad

Borradores

Este año estoy escribiendo mucho, pero no aquí. Este año estoy aprendiendo a partirme, que es la parte oculta del decir. Y está bien.  Todos esos borradores, todas las canciones, los poemas, los dibujos de alegrías o de penas. Aquellas letras que aún corren por mis venas. Nadie sabe si caerán a un papel para convertirse en un texto que te llegue. Juego con tantas posibilidades... Por primera vez no lo pienso, no planeo. Y está bien. Demasiada transferencia me nubló la transparencia. Las nubes opacaron el adentro mucho tiempo. Las lluvias anegaron los riachuelos. Carecía de sentido hasta lo eterno. Pero salió la vida como orquestada por el ritmo de la tormenta y entre los seres que colmaron mis jardines, resurgió, como héroe que vuelve de la guerra, la verdad. La avisté mientras observaba al resto de las especies beber agua del río. La tarde se volvió gris, pero los animales estaban contentos con su regreso. Apareció a alimentarse, a mostrarse e incluso a imponerse. Entendí que no t...

Legado de hierro

Imagen
Poema parte 1 Poema parte 2 (*El chico que lee es Martiño Rivas, un actor español. Está "falando" poesía en gallego, su idioma natal.) El idioma oficial de España es el Español o Castellano, dentro del mismo país conviven otros tres idiomas: Euskera, Gallego y Catalán. Digo idiomas y no dialectos porque no se tratan de una derivación de la lengua oficial, sino que directamente provienen del latín romance al igual que el Español (a excepción del Euskera, cuya raíz se desconoce por ser tan antigua). Son idiomas pares, con abecedario completo, con reglas de sintaxis, acentuación y puntuación propias así como historias propias. Uno de esos idiomas pares abrazó a mis abuelos en Galicia. Hombres y mujeres de campo en Orense. Herreros con carácter de hierro, generación tras generación, escucharon a las personas del pueblo hablarles más en gallego que en español. Grandes bailadores de "jota" y amantes del pescado, no conocían mejor medicina que una buena cazuela...

Mas o menos bien

Imagen
Ese día, dos personas completamente desconocidas hicieron lo mismo. El primero, artista, trata de encontrar el gozo mientras su corazón transita un periodo de deshielo. El segundo, analista, se amolda de a poco a su nuevo barrio de adoquines.  Ambos son extraños. Ninguno sabe bien cómo es el otro. Quizás conozcan sus nombres por oírme hablar pero nada más. A un año de distancia, intentan encontrar su camino en este laberinto que es la vida. Por supuesto que se perderán. De seguro volverán a transitar sendas no resueltas. Pero seguirán avanzando y, en algún momento, serán aquello que siempre supieron que serían. La cuestión de este corto texto es simple: Un día cualquiera, dentro de la infinidad de días, ellos se despertaron e iniciaron su rutina.  En una rutina cualquiera, dentro de la infinidad de rutinas, ellos escucharon música en Spotify. Una canción cualquiera, dentro de la infinidad de canciones, captó su atención. Una conexión neuronal cualquiera,...

La figura

Cuando las puertas se abrieron y la goma chirrió, el viento golpeó mi rostro como si jugara a la mancha. Bajé el escalón rápidamente sobre la esquina de Bermúdez y Jonte. Emponchada, como de costumbre, comencé la búsqueda. Pensé que lo encontraría fácilmente pero no fue así. Un vistazo rápido a los alrededores pero nada, ni un mínimo rastro. Paré dos segundos que bastaron para diagramar en mi mente el camino más probable de entre todos los existentes. Listo, tenía la certeza de que por allí sería, así que arranqué a caminar por Jonte hacia el oeste. Mirada al celu. Los mensajes enviados habían salido pero no llegado. Era el momento de concentrarse, de callar los pensamientos que hablan mucho para dedicarme solo a observar. Iba dando pasos llenos de tranquilidad, uno tras otro. Aún no lo había visto pero tenía paz porque sabía que vendría. Una calle más. Apreciar el rosa anaranjado del cielo. Otra calle más. Esquivar al niño en bicicleta. Otra calle más. Ahí lo vi. Se acercaba...

Cae el telón

Imagen
Acto 1 - En casa -  La media que perdió a su par. La gomita de pelo que se rompe en la tercera vuelta de la colita. Maquillarse los labios antes de lavarse los dientes. Buscar la toalla a tientas mientras se tiene la cara llena de agua y jabón. La manga que se queda en el picaporte.  Acto 2 - En la calle - La baldosa floja. El colectivo que se va. El colectivo que llega lleno. El colectivo vacío que no para atrás del colectivo anterior. El asiento ocupado. La señora mayor que se para al lado del asiento. El frenazo con insulto incluido. Subrayar una página en movimiento. El perro que ladra desde el jardín delantero de la casa. De nuevo la baldosa floja.  Acto 3 - En el trabajo - La huella digital que frena el molinete. El ascensor lleno. La computadora con el aviso de reinicio por actualización de software. - No acto 1 - Esa seguidilla puede darse en cualquiera de mis días, de lunes a viernes, hasta las 10 am. Puede darse y se da. Porque son mu...

Pedagogías

Imagen
"El mejor home office de la vida" - le escribí a mi amigo cuando me ofreció suplantarlo en la secundaria donde yo estudié y él da clases. Después aceptar la propuesta vinieron los nervios. Siempre me gustó enseñar. Estudiar comunicación me aceitó en eso de las pedagogías. Pero lo miedos y las dudas llegan igual, no importa cuán preparada estés. Me tomé la hora del almuerzo para tratar de enseñar algo eterno a treinta y dos chicas y chicos de quince años. No se si conoceré alguna vez el resultado de esa información. En mi carrera aprendí mucho sobre cómo filtramos, cambiamos, cuestionamos, incorporamos o descartamos todo lo que recibimos. Esa semiosis infinita avanza con todo el género humano y nunca se sabe las vueltas que puede dar.  Quizás la enseñanza eterna sea descartada como un chicle temporal que pierde rápidamente su sabor.  Pero existe la posibilidad de que al menos un adolescente de los treinta y dos capte el mensaje detrás de las palabras y ejemplos. Si...

Panic!

Imagen
Me subí al tobogán de acontecimientos entrelazados. Luego el asombro de llegar, sin saberlo, a ese lugar donde las casualidades se cruzan. Finalmente detecté el regalo que vino de lo eterno para alegrar una vida sentada a mi lado. Un corazón despertó tarareando una letra que después fue escuchada en el celular para terminar en un breve concierto en vivo mientras se vuela por debajo de la tierra porteña. Esta vez el hilo de señales no fue para mí. Esta vez tuve que aprender a mirar en tercera persona la alegría ajena y entendí algunas cosas: Primero que el gozo se contagia. No pude evitar sonreír y sentirme feliz con esa alegría que no era mía. Fuerte como una luz que se prende fue. Escuché el concierto subterráneo como si estuviesen los de Coldplay enfrente mío. Segundo que el poder de esos momentos está en no esperarlos. Ni tan siquiera planeándolo se hubiese dado de tan buena manera. Me aferraré a esta metáfora para hacerla realidad en mi vida. Y tercero, que todas las ...

Cortos

(uno) Espero es pe ro es pero no es  (dos) Cantaba con una voz rasgada de esas que suenan un tono por encima de la canción. Cantaba como drexler, solo que yo no conocía su música entonces. Ahora, tardía, caigo en la cuenta de que la voz que escucho a diario para conectarme es la que resignifica tu esencia y tu nombre (tres) Sentir peso o ligereza al saltar depende de un anhelo interno e invisible.  En el acto del salto se pone de manifiesto la lucha entre la necesidad de seguridad que nos da la tierra y la incertidumbre atrapante de las nubes. El vértigo es el miedo a despegarse por completo, el punto culmine de aquella disonancia. Quiero desprenderme de lo terrenal y no puedo, miro hacia arriba pero con los pies en el suelo.